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Validación y límites

Un método de screening que no se puede probar no vale nada. Acá se puede: el bloque se amplió a propósito para meter adentro dos minas que ya existen, y el método, que no sabe de ellas, tiene que volver a encontrarlas.

Las dos minas del bloque caen adentro

Se define una huella de alteración como el 15% más alterado del bloque, combinando Al-OH, argílica avanzada y óxido de hierro. Después se mide a qué distancia queda cada mina conocida de esa huella.

Mina Modelo Distancia a la huella ¿Adentro?
Mina Pirquitas Epitermal Ag-Sn-Zn 0.02 km
Chinchillas Epitermal Pb-Zn-Ag 0.08 km
Pan de Azúcar Epitermal Pb-Ag-Zn 11.31 km no, queda al este del bloque
Rinconada Au orogénico 8.23 km no, queda al este del bloque

Pirquitas cae a 20 m de la huella y Chinchillas a 80 m. Sin ningún dato de las empresas y con una escena gratuita de 2003, el método reencuentra las dos minas que quedaron dentro del bloque. Las otras dos están afuera y no se pueden evaluar: no tiene sentido pedirle a una huella calculada dentro del bloque que alcance algo que está a 11 km.

Y hay una segunda confirmación, independiente: la generación de blancos produjo T2 con score 0.94 a 600 m de Pirquitas, sin que nada en el proceso supiera que ahí había una mina.

Por qué el hierro tiene que estar en la huella

Pirquitas y Chinchillas son epitermales oxidados: lo que se ve en superficie es sombrero de hierro con arcilla. Por eso la huella combina las arcillas con el óxido de hierro. Con arcillas solas, las minas oxidadas se escapaban. El hiperespectral lo confirma: hematita y goethita, más caolinita y sericita, sobre los blancos.

El costo: hay 141 km² de alteración por cada mina

La otra cara del recall es la dilución. La huella cubre 282 km², el 15% del bloque útil, y adentro hay dos minas conocidas. Eso da unos 141 km² de alteración por mina.

La alteración es muchísimo más extensa que la mineralización económica. Un mapa lleno de manchas dice dónde mirar, no dónde hay yacimiento. Por eso el producto no es la huella sino los quince blancos: sus máximos locales, rankeados y con el centro del sistema vectorizado. Una lista corta, no una mancha.

Lo que la espectrometría no ve

  • No ve bajo cobertura. Regolito, derrubio, depósitos glaciares y eólicos, costras salinas de los bajos, nieve y sombra tapan la firma de la roca. La Puna es terreno favorable porque la roca está expuesta, pero las costras salinas pueden imitar arcillas y generar falsos positivos.
  • No separa minerales parecidos. Con seis bandas en el infrarrojo de onda corta, la alunita y la caolinita se confunden. Para eso hace falta hiperespectral.
  • No distingue alteración fértil de estéril. Hay halos completos sin nada adentro. Lo que se mide son arcillas y óxidos, no oro ni plata ni estaño.
  • No es cuantitativa. Los índices son relativos: sirven para ordenar, no para medir abundancias.
  • El archivo fino de ASTER termina en 2008. No hay infrarrojo de onda corta de ASTER actual.
  • Los lineamientos son un indicio, no un mapa de fallas. Salen del relieve, no del terreno.

Entonces, ¿para qué sirve?

Como primer filtro sobre un cinturón que ya se sabe fértil. Convierte 1,877 km² en un puñado de blancos con firmas coincidentes, modelo asignado y una flecha hacia el centro del sistema. Lo que sigue, geoquímica y estructura y geofísica y perforación, es lo que convierte "hay alteración" en "hay yacimiento". El valor no es encontrar minas desde el espacio: es decidir dónde gastar el primer peso de terreno.